Presentación

El Premio Horacio Zeballos Gámez se realiza desde 1990 para promover y premiar la capacidad pedagógica, artística e investigativa de los educadores peruanos. Se creó en homenaje al maestro de Primaria, poeta y líder social, Horacio Zeballos Gámez.

En sus casi tres décadas de vigencia, este esfuerzo institucional de Derrama Magisterial se ha constituido en un ícono educativo y cultural del magisterio nacional. Año tras año, y venciendo obstáculos y limitaciones, concursan y triunfan maestras y maestros de caseríos, distritos y ciudades de todo el Perú, con trabajos originales e inéditos. Sus contribuciones intelectuales aspiran a dinamizar y transformar la educación en beneficio de sus educandos, así como de toda nuestra niñez y juventud. Así, cada obra presentada al Concurso constituye un aporte alternativo para mejorar la escuela y la educación del país en sus diferentes ámbitos.

La Edición XXIX del Premio Horacio Zeballos Gámez tiene aún más importancia, porque permitirá que nuestros docentes sistematicen y ofrezcan sus experiencias, impactos, dificultades y avances en la educación a distancia en este difícil y complejo periodo de pandemia.

Historia

El 16 de marzo de 1990, el Directorio de Derrama Magisterial, luego de un amplio debate sobre la necesidad de promover la producción intelectual de los maestros peruanos y para premiar sus contribuciones a la Educación y la Cultura del país, delegó a la Comisión de Cultura formular un Proyecto sobre el carácter, contenido y criterios de calificación de un Concurso para el magisterio nacional. El 20 de abril se aprobó el Reglamento del Premio Nacional de Educación Horacio para estimular el aporte de los educadores en la creación, experimentación e investigación. Los ganadores recibirían una estatuilla con el busto de Horacio Zeballos Gámez, la publicación de su obra y un Diploma de Honor.

Se acordó también que, previamente a la convocatoria del Concurso, se rendiría homenaje póstumo a los educadores José Antonio Encinas Franco, Germán Caro Ríos y José Iberico Zárate, así como un Reconocimiento Honorífico a los Talleres Pedagógicos y Revistas de Educación en las personas de sus directores: Juan Dumont Chauffour - Equipos Docentes; María Amelia Palacios Vallejo - Revista de la Asociación de Publicaciones Educativas TAREA, Carmen Checa Leigh - Centro de Divulgación de Historia Popular CESHIP; Julio Dagnino Pacheco - Revista Autoeducación y María Isabel Santillana Sánchez - Revista Educando.

Asimismo, un reconocimiento a los maestros con incuestionables trabajo, trayectoria pedagógica y producción intelectual. Fue así que el 6 de Julio, Día del Maestro, en el Teatro Felipe Pardo y Aliaga, se distinguió con el Premio Nacional de Educación Horacio 1990 a Ricardo Dolorier Urbano, Sigfredo Chiroque Chunga y al profesor uruguayo de Historia, Raúl Cariboni Da Silva, de la Confederación Mundial de Organizaciones de Profesionales de la Enseñanza - CMOPE. Finalmente, se convocó oficialmente al Premio Nacional de Educación Horacio 1991.


Reconocimiento al maestro Ricardo Dolorier Urbano, también autor de la célebre canción Flor de retama, con el Premio Nacional de Educación Horacio 1990 por el Presidente del Directorio, profesor Gustavo Rojas Vela. Junto a ellos, de derecha a izquierda, el Secretario General del SUTEP, profesor Luberliz Cáceres Tantarico y el primer Presidente de Derrama Magisterial, profesor Waldo Alor Ventocilla.

Primera convocatoria, ganadores y obras

En 1991 se convoca al Concurso en las Áreas de Creación Literaria, Investigación y Ensayo. El 5 de julio, el Anfiteatro del Centro Cívico de Lima fue escenario de la primera premiación. Los ganadores fueron: Francisco Javier Villegas Fernández (Chiclayo), con La luna cantora y otras poesías para niños; Gabel Daniel Sotil García (Iquitos), con Escuela árbol - Una propuesta de educación para la Selva; y Antonio Wittembury Sablich (San Martín), con Ensayo sociológico de la Educación Técnica.